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“All genius, all idiot” es una obra  de teatro que rompe con todos los prejuicios, hace que centres tu atención en un escenario y que no sepas para donde mirar porque suceden tantas cosas que no hay un solo punto. Nada esta fijo.

Fue creada por Svalbard una compañía sueca, que paradójicamente no es integrada por ningún sueco, y su cálido trato rompe las barreras del idioma y del origen.

Quienes le ponen cuerpo a esta obra son el alemán Tom Brand, el inglés Ben Smith, el griego Alexis Akrovatakis, los españoles Santiago Ruiz y Carlos Ferrer. Se conocieron en la Universidad de Danza y Circo de Estocolmo y con esta obra  ahora giran por distintos países del mundo.

A lo largo de casi dos horas, estos cinco muchachos – cuatro en el escenario y  uno en la técnica- logran transmitir emociones diversas.  Una fusión de música, teatro, acrobacia y un plus original y autentico.

Después de la presentación de la obra en la capital riojana –realizada el domingo 1 de octubre, en el marco del Festival Internacional del Teatro- y de haber quedado boquiabiertos, fuimos a una charla que dieron en la UNLaR, para informarnos un poco más sobre cómo había sido el proceso creativo

Una charla de más de dos horas, a sala llena, con estudiantes de arte del secundario, profesorado y de la misma universidad, como también publico en general; donde los Svalbard respondieron a todo con paciencia y profesionalidad.

Luego se organizó un concierto de piano breve a cargo de  Ben para el día siguiente y ahí estuvimos para hacer la nota.

Mientras se realizaban los preparativos para el concierto, sentadas en  la entrada del último módulo universitario con Tom, Alex y Santiago;  logramos entender  -mientras ellos comían sanguches de salame y nosotros preguntábamos-, un poco más cómo surgió esta propuesta, como fue su formación artística y otras cuestiones que están plasmadas en la nota que sigue a continuación y que te invitamos a leer.

¿Cómo fue el proceso creativo de esta obra?

Santiago: Empezamos a trabajar juntos efectivamente hace 3 años. Él está trabajando con nosotros hace 4 meses (en referencia a Alex que fue el último en sumarse para reemplazar a un antiguo compañero) Antes éramos alumnos de escuela y el viajaba por todo el mundo con su trabajo independiente.

Tom: La escuela en la que estudiábamos era muy abierta, y podíamos utilizar el lugar tanto  como quisiéramos. El programa era muy completo teníamos muchas clases pero también podíamos usar e lugar para nuestras cosas, para lo que quisiéramos. Así que así empezamos a crear.

La obra tiene distintos elementos artísticos ¿fue una decisión desde el principio o surgió en el proceso?

Santiago: Desde el principio no queríamos un arte que fuera por una sola rama. Porque naturalmente se nutre de muchas cosas y desde un principio queríamos romper con esa monodisciplinariedad  de un arte y queríamos mezclarlo todos.

Tom: Somos artistas, el circo nos dio herramientas, solo que fuimos a estudiar cosas que tienen que ver  con la acrobacia pero en definitiva no somos más que artistas.

La obra cuenta con música en vivo, ¿cómo eligieron sumar este elemento?

Tom: La música, los sonidos son la banda sonora de lo que hacemos y para mi tiene que ver con la manera en la que existo.

Santiago: Para mí por ejemplo la música venía de antes, de hecho cuando creaba en solitario creaba mucho en silencio y dentro de ese silencio siempre había un sonido. Porque hacía muchas improvisaciones, esto no quiere decir que yo hiciera un sonido o cosas, entonces dentro de eso siempre había un ritmo que sin saberlo lo tenía incorporado  por eso siempre sabía cuánto duraba algo. Y dentro de eso creaba mi dramaturgia, entonces siempre creaba un ritmo dentro del silencio.

Para mí la música tal y como la utilizamos tiene que ver con la manera en como yo las utilizaba. Sin ser una persona que hiciera mímicas ni mucho menos sino que corría el ritmo con lo que tenía dentro.

Tom: Por ejemplo en una parte del espectáculo que utilizamos agua, empezó antes del espectáculo y llego al show porque lo consiguió. A veces creamos en silencio pero escuchamos una canción que nos trasmite emociones y la usamos para crear, para trasmitir esas emociones o para entrenar porque eso nos cambia la manera en la que hacemos las cosas. Nos cambia el ánimo y eso nos gusta.

¿Qué tipo de música escuchan?

Tom: No puedo quedarme con un solo género, escucho todo tipo de música no importa el género depende de mi estado de ánimo o de lo que esté haciendo.

Me gusta desde la música electrónica a la música clásica, no puedo elegir un solo tipo. Durante la escuela creaba con música clásica o música del mundo (o world music), diferentes estilos.

Alexis: Me puede gustar cualquier tipo de música, me gusta la música como rota, que me rompe el cerebro y que me distrae. Música extrema que hace que mi cerebro se ponga tenso.

Santiago: A mí me gusta muchos tipos de música me puede gustar desde Beyoncé a Machine, Nirvana, (risas) Justin Bieber, Eminen. Puede ser desde el rap más underground hasta lo más comercial…

Reggae no escuchamos para crear pero si durante la escuela lo escuchábamos mucho (risas) (Tom y Santiago)

El nombre de la obra “All genius, all idiot”  ¿A que alude?

Tom: Lo que quiere decir al final y que quizás no se lo dice al principio de la obra  es que puedes hacer lo que tú quieras y no dejarte llevar por estereotipos, no importa si la gente piensa que tú eres un genio o un idiota.

Alexis: Para mi quiere decir que los genios están muy pegados a los idiotas

 

Ayer decían que había sido una de las presentaciones en la que más jóvenes habían visto entre el público. ¿Eso no se ve en las giras que hicieron en Europa? ¿Cómo es el público allá? 

Tom: De verdad no es así, hemos hecho concretamente este espectáculo más de 100 veces en lugares como Letuania, Letonia, Alemania, España, Inglaterra, Hong Kong, República Checa, Irlanda, Francia y no me puedo acordar de una sola vez en donde a la función hayan ido tanto jóvenes. Son por ahí contados, tenemos un público promedio de entre 30 a 70 años. Pero para mí esta vez fue muy elevada la media del público joven.

Una de las cosas bonitas que tiene este espectáculo es que gente de distintas edades lo pueden disfrutar. Lo que si es que no podemos lanzarlos como un espectáculo para niños. Aunque ellos lo ven de otra manera.

Decían que el público reaccionaba de distintas maneras a una parte específica del espectáculo. ¿Les paso que haya gente que por sentirse incomoda se vaya?

Tom: Muchas veces hay personas que se levantan y que se van, otras veces se ve que los padres que van con sus hijos se ponen incomodos, pero eso les pasa a los padres porque los hijos lo ven de otra manera.

Alexis: No estamos ahí, en el escenario para darles de comer lo que ellos quieren o lo que esperan de nosotros, estamos para hacer nuestro arte. Queremos las reacciones, me gustan las reacciones fuertes y quiere decir que eso que hacemos le afecta al resto.

¿QUE ESCUCHAN LOS SVALBARD?

Alexis: Hiatus Kaiyote – Building a Ladder

Santiago: Yo elijo Catalina de una cantante que se llama Rosalía, que es una versión y esta la versión original, que también me gusta, quizás más. Creo que venía del folclore español, del flamenco y se trasmitía oralmente. Me gustan las dos canciones, las dos versiones.

Tom: Temo, no me acuerdo el nombre de la canción pero el cantante se llama Temo es música kurda, si lo buscas en youtube seguro aparece. Es el padre de un amigo nuestro, reconocido en Kurdistán y  me gustan mucho sus canciones.

 

 

Producción y redacción: Julieta Herrera y Ángeles Mendoza Herrera.
Fotos: Julieta Herrera

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