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Maxi Martina es  periodista, productor, columnista  y  conductor. Trabajó en Rock and Pop, Vorterix, en la TV Pública –con una sección en Visión 7 el resumen-, entre otros. Actualmente conduce el ciclo Vinílico, que se emite por la web de Vorterix.

Hace uno días estuvo en La Rioja, como invitado en las actividades de la productora Un No Lugar, en el marco de la feria del libro donde presentó el Episodio Tres de la primera temporada del ciclo.

Junto a Lucas Zarate en Espacio 73

 ¿Cómo nació Vinílico y cómo contactan con la Audioteca de la Biblioteca Nacional?

La historia de Vinílico es así: yo trabajaba en Rock and Pop y estaba haciendo un informe sobre el himno argentino. En el 2009 se había hecho una regrabación del himno en base a una partitura original, teniendo en cuenta las  partes que se habían sacado –que algunos consideran que son muy violentas-.  Se hizo un trabajo de investigación  en la Biblioteca con esa partitura y se grabó con los mismos instrumentos que se usaron para la grabación de la versión original.

Entonces cuando terminó de hacer la nota sobre eso, la persona encargada del lugar me cuenta que a esa partitura original la habían encontrado en el archivo de vinilos. Pedí pasar a verlo y ahí me encontré con un depósito que todavía estaba bastante desordenado: había casi 70.000 vinilos puestos ahí.

Cuando los vi me impactó mucho. Me pareció que era un tesoro que no estaba siendo explotado y que ni se sabía que eso estaba guardado ahí. Dio la casualidad que justo ese año empezaban a trabajar en la organización de ese lugar y Estela Escalada, que en ese periodo era la directora, empezaba un trabajo manual. En primer lugar para saber que había en cada estantería.

Ya en el 2015 y después de 6 años, – que fue el tiempo que  le llevó a este equipo saber que tenían en la Audioteca-, me avisan y les presenté el proyecto que tenía en mente. Primero con invitados que eran músicos y  que a mí me gustaban; pero la cosa creció y nos abrimos a otros músicos para que vinieran a compartir un momento agradable, en donde escucharan música, para que se presten a un viaje sonoro y se sumerjan en sus experiencias para vivir un trayecto interior.

Con Vinílico haces que los músicos que todos conocemos hablen de otra cosa, se abren de otra forma.  Y es divertido  escucharlos hablar de otra cosa. Que salgan de lo convencional. El programa se basa en la selección de vinilos  que hacen los invitados, ¿a esa selección la hacen el mismo día o van antes a la biblioteca?

Alguna veces los entrevistados  van el mismo  día de la grabación a buscar los discos, otros van un día antes. Yo prefiero eso, para que esa emoción que les surge cuando encuentran entre los estantes  algo que no veían hace mucho tiempo no tenga un límite ni se tenga que cortar por horarios de grabación. Pero en definitiva nos vamos amoldando a los horarios que ellos tienen disponibles.

Con el programa entrevistaste a muchos músicos, ¿te queda alguno pendiente de los que te gustan a vos?

Me gustaría invitarlo a Skay, por su historia, porque me llega de otra manera. Es algo que viene de hace mucho, incluso desde mucho tiempo antes que Los Redondos, con sus historias en el Mayo Francés, que me genera mucho interés.

También me encantaría hacerlo con Litto Nebia, pero tampoco me cierro a un solo género; en las últimas ediciones estuvo Abel Pintos,  en otra ocasión estuvo el Chango Spasiuk.


“Me gustaría invitarlo a Skay, por su historia, porque me llega de otra manera”.


El objetivo del programa es, ver cómo la música hace que se emocionen los tipos que hacen que otros tipos se emocionen con la música.  Me interesa la emoción que genera. No solo llevo a los músicos que a mí me gustan también pienso en que el programa se vea en otros ámbitos. Disfrute mucho de todas las emisiones que ya grabamos.

En cuanto a los géneros musicales. ¿Te molesta esa clasificación que existe?

Los mismos músicos son los que rompen las barreras de los géneros musicales.  Me divierte que esas rivalidades de públicos ya no existan tanto. Me gusta la idea de que una persona pueda escuchar música sin cerrarse en el estilo.

¿Cómo te llevas con los avances tecnológicos que de una u otra manera influyen en la forma de consumir música?

No soy fundamentalista del vinilo, pero si destacó siempre que  tiene un formato más cercano a la obra artística. Me pasa que mucha de la música que influenció a los músicos que están como invitados se grabaron originalmente de esa manera. No me molestan  el resto de los formatos, los consumo pero el vinilo me genera otras cosas. De chico compraba discos  y siempre los lleve conmigo. Ahora hay más posibilidades de tener una bandeja buena pero al menos yo nunca deje de ir a disquerías a escuchar música y a relacionarme con la música.


“No soy fundamentalista del vinilo, pero si destacó siempre que  tiene un formato más cercano a la obra artística”.


Hay muchas cosas que no están en las plataformas digitales y las encontrás en las disquerías, vas ahí y pensás un poco más que compras.

¿Tenés algún vinilo favorito? Sea porque te costó conseguirlo o por lo que represente para vos

Tengo de esos que son perlitas. Unos que le compré a un chabón que vivía en una casa que era un desastre pero en el lugar en donde guardaba los discos estaba todo perfecto, catalogados y todo muy  pulcro. A él le compre los simples de Pescado Rabioso que están entre Desatormentándonos y Pescado Rabioso 2. Tengo Artaud porque me encanta;  de ahí tengo unos que son rarísimos, como uno que compre en Chile que es como el Juego de la Oca, es de origen alemán y suenan bandas de garage, es transparente y no se ven los surcos porque se confunden los de un lado y del otros y si encontrás un determinado tema podes avanzar 3 casilleros y así.

Hay uno que no puedo conseguir y es un original de Artaud; lo quiero por dos razones: porque es del año en el que nací y porque es uno de los discos fundamentales del rock nacional. Otros que me gustaría tener son los discos con los que se vino Luca (Prodan) a Argentina que los tiene el hermano. Igual, no soy un fetichista del vinilo, lo que más me gusta de ellos es que te proponen cosas.

Tras la etapa post Cromagnon en Buenos Aires y sus repercusiones ¿Sentís que en algún punto se aprendió algo?

Cromagnon pasó en un lugar grande, en donde estaba involucrada la corrupción política, empresarial  y estatal. No en donde se movía el circuito underground. Después de Cromagnon tocar en capital se volvió imposible.

En Buenos Aires  fue la catástrofe. Para mi sirvió pero también se lo utilizó de una forma muy hipócrita, fundamentalmente porque se clausuró todo espacio en donde hubiera música en vivo,  por lo menos en capital lo que se hizo fue crear un circuito oficial del rock y perseguir lugares en donde el under de verdad se desarrollaba. Bandas como El Mató no crecieron en Ciudad Emergente, tocaban en Pura Vida de La Plata, El Marquee y El Zaguán.


“La verdadera muerte de Omar Chabán fue cuando murió el artista que quería crear un espacio para que se desarrolle el arte y empezó a ser un empresario, ahí  murió su esencia”,


Lo que paso fue como decir clausuramos todo pero sin una lógica. Se midió a todos con la misma vara. Se desalentaba a los espacios culturales más chicos que tuvieron que empezar a proponer otras cosas y en contrapartida crecieron los ámbitos oficiales en los cuales ver rock.

Para mí la verdadera muerte de Omar Chabán fue cuando murió el artista que quería crear un espacio para que se desarrolle el arte y empezó a ser un empresario, porque ahí  murió su esencia. Fue el personaje más lindo para defenestrar en una pantalla de televisión, digo eso porque entiendo que tiene culpa pero no fue el único responsable.

Me parece que se aprendió tanto desde las bandas hasta la gente que organiza. Se perfeccionó más el mundo del rock y se empezó a hacer más exigente. Hizo reflexionar a mucha gente.

De la música nueva que estuviste escuchando, ¿qué eso lo que más te llamo la atención?

Me pone muy contento que a Los Espíritus les este yendo bien. Son una banda que creció con una dinámica muy distinta a lo que se hace acá. El último disco de El Mató me parece espectacular; también me gustan La Patrulla Espacial, Mejor Actor de Reparto, Las Armas, Los Rusos Hijos de Puta. Escuchó mucha música de acá, por laburo y porque me gusta ir a recitales; pienso a la música o al rock como una experiencia constante.

En cuanto al fenómeno La Beriso. ¿Qué opinión tenés? 

Había un hueco a llenar cuando Callejeros dejó de tocar y esa lectura la hacen varios artistas de los que están involucrados en el espectáculo. La gente se encuentra con una banda con la que se identifican, tanto por sus letras como por su tono de voz. Es rock barrial y tiene toda una historia por detrás.

Las discográficas ven esto y van por ellos. Es como estar en el lugar preciso y en el momento indicado. Esto no les quita mérito a la banda  ni es que sea malo.

Personalmente creo que lo más importante de ellos es que son genuinos. Hay cosas con las que yo no estoy de acuerdo pero son genuinos con lo que piensan. No es la música que escucho pero me parecen interesantes para entrevistar.

¿Qué proyectos tenés con  Error Positivo, tu banda?

Con mi banda ya estamos por cumplir 10 años. Estamos por empezar a hacer unas fiestas, grabamos  un simple y en breve sale un video de una canción que se llama ‘El coreógrafo’. Por primera vez hicimos un tema que tiene un contenido social que antes no habíamos hecho y que refleja un poco la situación que está viviendo el país. La idea no es decir ‘Macri gato ‘, porque eso no nos divierte, tenemos otra intención más poética de dejar una marca de cómo se vive ahora.  Y no de hacer el baile que nos marca una sola persona.♦

Producción y redacción: Julieta Herrera, Ángeles Mendoza Herrera, Carlos Ku

 

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