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 Nació en Córdoba pero se crió en Chilecito, La Rioja. Emiliano Zerbini pertenece a la nueva generación de la música popular  y lleva una trayectoria marcada desde la cuna – es hijo de Silvia Zerbini, quien desde fines de 2017 dirige el Ballet Folklórico Nacional-.

El ganador del Premio Consagración de la 58ª Edición de Cosquín,  conversó con nosotros,  acerca de su trayectoria, la premiación, la lucha por el Famatina, la danza y lo que vendrá.

– ¿Cómo te sentiste hoy en el escenario del Paseo Cultural? –Presentación en el marco de la Feria del Libro La Rioja 2018-?

Lo dije en el show, la verdad que es un honor. La Rioja es una provincia que tiene mucha cultura,  la gente sabe mucho de todas las cosas que tienen que ver con el desarrollo de lo artístico. Antes participé de otras ferias como la FIT en Buenos Aires y esta feria está a la altura de las grandes ferias de cultura del país, lo cual es un orgullo. Además, tocar en La Rioja siempre es grato porque tengo grandes referentes, muchos amigos y los veo y sé que están  siempre atentos a lo que hago. Ha sido de mucha felicidad y el show salió muy lindo.

– Mencionaste en el show que no  entendés  porque, desde algunos sectores, se  dice que no hay renovación en el folklore,  cuando notas de manera constante como la sangre joven se está abriendo camino. Sin ir más lejos,  para esta feria también se presentan Ramiro Gonzáles y Bruno Arias.

Me parece que la crítica es de alguna manera maliciosa  porque si uno ve que no hay renovación, debe empezar a renovarse uno.   Creo que la renovación esta. Lo acabas de nombrar a Ramiro (Gonzales) y a Bruno (Arias) y hay tantos que… vos viste recién la gente bailando. Había niños, jóvenes  y adultos. El folklore tampoco es el cantor de moda, el folklore es todo, desde que comemos una tortilla y tomamos unos mates hasta que nos subimos a un escenario.

Yo me refiero a eso y creo que todo el tiempo hay renovación. Si la prensa piensa que no, si algunas personas piensan que no, yo les aconsejo que la renovación empiece por ellos, que ellos se renueven y se informen, que vayan a las peñas y vean que hay mucha gente que está haciendo folklore genuino y de calidad. Agradezco tanto a la Secretaria de Cultura por el espacio, para poder demostrar lo que hacemos, porque para nosotros es difícil llegar a La Rioja y mostrar un espectáculo como el que hacemos en el resto del país y hoy con esta gestión ha sido  posible y se vio la respuesta de la gente.

Creo que lo importante es  dar la oportunidad, después las cosas suceden y hoy ha sido una muestra de eso.

– Con respecto a la danza he visto la interacción que tenés con los bailarines –cabe mencionar que tenés una relación directa por tus lazos familiares-. Hoy cuando bailaban durante el show, se sentía la vibración del piso y pensábamos que así  lo debes sentir desde el escenario.

Bueno, eso es bastante sensorial y muy emocionante, lo vivo desde el vientre  de mi madre. Es algo que llevo conmigo y que me costó descubrir. Después me fui dando cuenta que componiendo el primer tema que canté, -que fue Ofrenda junto a Axel (Villafañe)-, una zamba alegre, con la que hoy me siento solo si no está la gente bailando.

Es importante compartir el espacio con los bailarines, la danza es cultura, está viva y es importantísima. Como reflejo de una sociedad,  como actividad social y cultural, es importantísima; los ballets están conformados por gente que trabaja muchísimo y que se merece su espacio. Creo que en el folklore, más que nada en los grandes escenarios, por ahí se pelean por un lugar y que nuestra clave ha sido siempre compartir, cada uno con respeto  y todos contentos. Es otra forma de concebir el espacio escénico. Me parece que a eso los bailarines también lo leen, lo comprenden y hay una ida y vuelta  que es fundamental  para que los dos podamos dar un espectáculo. Nuestra danza existe desde mucho antes de mí, de los hermanos Ábalos y milenariamente, la danza y la música siempre han ido de la mano para todo, ya sea para los rituales, para casarse, para ponerse de novio, para tener un hijo, para sembrar, para cosechar.

Entonces me parece que no hay ninguna razón por la cual romper un ritual tan hermoso, no tenemos porque prohibir que los bailarines ocupen un lugar que les pertenece desde que la tierra es tierra. Repito, es una cosa que fui descubriendo, desde antes de nacer ya estaba y en este  momento estoy muy agradecido porque es algo que se va dando en todos los lugares a los que vamos.

– ¿Sentís que la crianza en Chilecito te condicionó de alguna manera en la relación que tenés con la danza y con la forma en la que definís tu repertorio?

Sí, totalmente. La zamba Ofrendas habla de Chilecito, del Famatina, el “Gato Riojano” habla de los chicos de mis barrios. Me fueron dando una tonada esdrújula, una erre, un paisaje, un olor a jarilla que está en las canciones por más que viva en Córdoba desde hace 20 años y que voy casi de visita a Chilecito. Hay cosas profundas que no tienen que ver con el lugar que uno habita sino con el lugar que uno siente y a mi Chilecito me ha hecho sentir que yo soy riojano. Cuando vengo a La Rioja siento que los conozco a todos. Es lindo ver a la gente que hace un tiempo estaban emprendiendo cosas y hoy ya son profesionales.

Gente que está trabajando muy bien y eso me genera mucha alegría porque cosas que quizás hemos gestado hablando en una peña, hoy se están haciendo realidad, a través de la comunicación del periodismo, de la producción, de la danza de la música y eso está muy bueno.

De repente, prenden las luces en enero y se cree que el folklore es otra cosa. Pero lo que pasa todo el año es otra realidad, es luchar y remarla.

-¿La Consagración de Cosquín la tomas como un guiño que hace la comisión con los artistas jóvenes que han tenido un compromiso social muy fuerte?

Es tal  cual como decís, un guiño. Nosotros somos artistas independientes en serio, no ahora, lo somos desde hace 20 años. Así como estoy hoy aquí, vamos a todos los lugares, hablamos con toda la gente, trabajamos de manera sencilla y sostenida. La comisión de Cosquín da esos mensajes de ‘bueno, vamos a abrir una puerta a este artista que está solo’, pero no es que es la primera vez que subimos al escenario y ya nos dan un premio: tardó en llegar y tiene que ver con el reconocimiento al trabajo y con el mensaje.

La  comisión hace la lectura de lo que vos decís, es un guiño que se lee entrelineas, si vos te pones a ver quieren decir ‘sigan haciendo, sigan confiando en las propuestas porque en algún momento se da’. Y también es un tirón de orejas para todos aquellos que van a través de empresas corporativas porque creen que a través de un dinero se puede llegar a un premio, es un mensaje de ‘con trabajo se consiguen las cosas’ y si no hay trabajo, no hay propuesta sostenida en el tiempo o de si lo tomas como un negocio podes ir a otros lugares.

Creo que la comisión de Cosquín es bastante clara con eso y lo viene siendo tanto en la programación como con las acciones que llevan a cabo a lo largo del tiempo. Este año hicimos “la tarde de los bailarines”, con más 500 bailarines  en la calle… todas son señales como pequeños focos que se van uniendo para generar algo más grande y de un festival que tiene que cumplir con lo pactado como salir en la tele, los auspicios  y esas cosas.

Estuve la semana pasada con la gente de Cosquín promocionando la temporada de invierno de Córdoba en Buenos Aires y cantamos la “Jota cordobesa”, canciones sencillas, no tiramos fuegos artificiales, ni tiramos serpentina. Cantamos folklore, con guitarra y bombo. Fuimos a lo sencillo.

– Esto que pasa en el escenario de Cosquín es lo que da en las peñas hace rato. Como por ejemplo con José Luis Aguirre…

Si, lo que pasa ahí es lo que pasa en casi todos los lugares del folklore. De repente, prenden las luces en enero y se cree que el folklore es otra cosa. Pero lo que pasa todo el año es otra realidad, es lucharla, remarla. La gente que va a la peña, los que se esfuerzan por juntar un poco de plata para que su ballet pueda ir a competir a otro lado. Esa es la realidad y que la gente se haya subido al escenario también es una realidad buena de Cosquín de querer que se genere un compartir, hace mucho tiempo que no veían a gente subirse a los escenarios porque no les daban el espacio.

También esta bueno que a la consagración te la dé la gente, no solo la comisión. Los periodistas tenían una opinión, las empresas tenían otra opinión pero la gente fue la que puso el gancho. Prefiero que me consagre la gente a que lo haga un grupo concentrado de periodistas o una empresa, viste. Porque eso es para siempre, una vez que la gente te da el ok, se genera un vínculo que va para adelante.

– ¿Es difícil batallarla en Córdoba con la realidad que se vive ahí?  

Es difícil, sí. Nada es fácil, te dan el premio, te bajás y seguís siendo el mismo, la cosa sigue estando difícil.

La realidad social particularmente está dura, la realidad social y económica. Hay mucho lío, mucha cosa, muchas peleas, la gente está muy nerviosa y tienen motivos para estar así.

Para nosotros es difícil y para otra gente que está en un plano mayor también se le complica, pero bueno es reflejo de lo que votamos, es reflejo de lo que hacemos y es reflejo de la locura que hay a nivel mundial.

Creo que la única escapatoria es la cultura, tenemos que tener convicciones. Las otras cosas…el dólar, es una metáfora, sube y baja. Lo importante es seguir creyendo en el trabajo, en las convicciones que uno tiene y que a través de eso hay realidades que se pueden cambiar, modificar. A pesar de que estoy trabajando mucho, es un año muy duro, mis compañeros músicos la están pasando mal, algunos amigos que son periodistas en Buenos Aires la están pasando mal y mucha gente lo está pasando mal.

No nos queda otra que seguir confiando en que se puede revertir, viste que en los momentos de crisis las canciones se hacen fuertes, es un lugar al que uno se puede aferrar, son como un mojón. Ni hablar de los proyectos artísticos, por suerte tengo un grupo de gente muy bueno y a eso me aferro. A partir de acá pasaremos la tormenta una vez más.

– Con la lucha por el Famatina, tu canción “No se toca” tuvo una repercusión muy grande. ¿Cómo ves hoy en día esa lucha y esa repercusión?

A mí me enseñó mucho la lucha por el Famatina. Aprendí mucho al ver que un pueblo, -que generalmente no se manifestaba -,  se levantó, tuvo voz, tuvo fuerza y  le prohibió la entrada a las mineras multinacionales. Me dio mucho orgullo. Desde ahí nace mi canción.

Después me sentí un poco confundido porque como todo movimiento social que tiene aceptación, algunos vivos lo tomaron para sí, para generar su propio lucro y hoy hay funcionarios que ocupan un cargo gracias al esfuerzo y la voz de la gente.

Eso un poco no me gusto.  Tuve un problema porque hubo un malentendido en un festival que no cantamos la canción y la gente pensó que me había olvidado. Pero me enseño que una canción pude ser muy fuerte, muy poderosa y que uno que es un laburante que compone canciones y que a esa canción le tenía tanto miedo propio y ajeno y que era tan importante para mucha gente que yo sinceramente deje que las cosas pasen y es una de las canciones que toco cuando quiero, cuando tengo tiempo y también la toco porque no paran de pedirme que la cante. Pasaron 10 años y nosotros renovamos el repertorio porque es parte del show pero es algo que me emociona mucho, haber podido descubrir con esa canción, la fuerza que tiene la música y la poesía pero también el miedo que le puede tener un gobernante o una empresa, a una canción y a un grupo de gente manifestándose.

Encontré en esto una gran fortaleza que me costó mucho porque también me señalaron y hubo gente que se enojó conmigo siendo que lo único que hice fue componer una canción. Espero que el tema haya servido para lo que tenía que servir, después la canción ya no es más mía, es de la gente.

– En Danzas Folklóricas Argentinas II tocás un tema con Piñón Fijo. ¿De dónde nace el interés por hacer música con un artista que es referente del público infantil?

Desde la búsqueda de romper una estructura. Piñón es un artista y muchas veces desvelado a las 5 de la mañana lo ponía y me quedaba viendo. Me parece genial como trata los chicos, como les habla, como educa desde la música.

Tuvimos la oportunidad de tocar juntos cuando me invitó a su programa, se genero buena onda y le pregunté si se animaba, porque me parecía muy bueno, mas allá desde lo rítmico y de su timbre, me parecía genial. Para mí no es un payaso, es un gran artista que está enfocado en los chicos y básicamente busqué romper esa estructura.

Desde la selección, la canción –“Pala Pala”- fue para que la cantaran los chicos. Hoy mis sobrinos la cantan y si no era por Piñón por mí no lo iban a cantar.

-¿Qué proyectos a futuro tenés?

El año que viene cumplo 20 años del primer disco “Ofrendas” y estoy con muchas canciones nuestras que queremos cantar. Tengo un disco de danzas folklóricas ahí en la gatera, y tengo un proyecto con un cuarteto de guitarras al estilo Chito Ceballos que también espero que vea la luz pronto, así que estamos con mucho trabajo.♦

Producción y Redacción: Julieta Herrera, Ángeles Mendoza Herrera, Carlos Ku.

Fotos: Julieta Herrera.

 

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