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La Yegros acaba de finalizar una extensa gira presentando Suelta su último trabajo discográfico producido por King Coya y con la colaboración de Eduardo Cabra de Calle 13. Con un sonido experimental con raíces orgánicas y electrónicas La Yegros une Misiones con Moron, el Chamame con la Cumbia migrando de sonidos que como ella, recorren el mundo.

¿Cómo llegaste a trabajar con King Koya -alter ego de Gaby Kerpel, músico y productor- y como fue el proceso?

A King lo conozco desde hace muchos años, él es productor y compositor de grupos como De la Guardia, Fuerza Bruta, entre otros. Allí nos cruzamos por primera vez y comenzamos a pensar en un primer disco y fue él quien lo produjo. Hemos compuesto algunas canciones juntos, en el segundo disco también fue productor y se repitió la fórmula en el tercer trabajo discográfico, que es el que está saliendo ahora y que se va a llamar «Suelta».

Al proceso de trabajo con él, lo hacemos básicamente vía internet porque él vive en Argentina y yo en Francia. Entonces cuando comenzamos a escribir las canciones lo hacemos con idas y vueltas mediante We Transfer, mandandonos información e ideas y desde ahí partimos con el proceso creativo. Después una vez que las canciones ya tienen su forma, King las produce en Argentina, viajamos para allá y las grabamos. Este disco se grabó en su mayoría en Argentina salvo la canción que se llama «Sube la presión», que se grabó casi en su totalidad en Puerto Rico con Eduardo Cabra.

King estuvo de gira con nosotros cuando llegó el momento de presentar Suelta allá por marzo y todavía seguimos de gira. El viajó para acá y se quedó casi un mes trabajando en detalles de sonido y producción y en la visión desde afuera de lo que es el disco, de cómo debe sonar.

¿Siempre tuviste la intención de mezclar ritmos tan autóctonos con otros electrónicos o eso se dio por algo en particular?

La verdad es que eso surgió de una manera muy natural porque los ritmos autóctonos me acompañan desde muy chica. Mi origen está relacionado con la provincia de Misiones, de donde son mis padres. Por eso desde niña escuché mucho chámame, cumbia y este tipo de ritmos.

Nací y me crie en Morón hasta que de grande y para continuar mis estudios me fui a la capital y el hecho de vivir en una ciudad grande hace que uno este mucho más predispuesto a escuchar sonidos que tienen que ver más con lo moderno. Eso hizo que surgiera una mezcla entre el folklore y la electrónica y que haya sido de una manera tan natural porque en definitiva es de donde vengo.

Aparte de lo musical, tu trabajo es muy visual ¿Con quién trabajas para obtener ese resultado y en qué cosas te inspiras?

Para mí la parte musical es muy importante pero siempre que voy a conciertos y los veo desde el otro lado, me fijo en cosas que para mí son muy importantes. Aparte de que la banda me llegue por los oídos también me gusta ver lo que pasa en el escenario y que es lo que trasmiten desde su cuerpo, sus movimientos, su expresión, los gestos, su vestuario porque todo habla un poco de dónde venimos.

Desde el primer momento le he dado importancia a esos detalles, al comienzo cuando recién salíamos de gira a los vestuarios los hacíamos con un proceso muy artesanal, trabajábamos con Ariel Mora, un artista plástico con quien comprábamos los botones y pegábamos lentejuela por lentejuela. Después eso se complico porque yo vivía acá (Francia) y el en Argentina, entonces empezaron a aparecer diseñadores que se interesaron en vestirme y aportar un poco a lo que tienen que ver con nuestra cultura y así nos involucramos con otros artistas.

Hoy en día hago parte de mi vestuario, cosas e ideas que me surgen porque también estudie diseño e indumentaria, me gusta muchísimo y lo hago desde un lugar muy visceral, me encanta. 

Para este tour hay una diseñadora que es del sur de Francia y a quien conocí caminado por la calle cuando encontré un local que me gustó y la contacté para el vestuario de los músicos. Me gusta trabajar con personas que tengan buenas ideas y que también puedan volcar un poco las ideas que yo tengo y compartirlas, que se genere un ida y vuelta de diseños que nos identifican, en relación al dónde venimos como así también a la música que hacemos.

¿Qué artistas contemporáneos recomendas?

Hay artistas que me gustan mucho y recomiendo como Nathy Peluso, una argentina a quien le está yendo muy bien acá y allá, me encanta su impronta y lo que hace. Mayra Andrade, que canta en portugués, Porto Candelaria que son un grupo colombiano. Sara Hebe que al igual que Louta son argentinos y me encantan. Ibeyi, un dúo de hermanas que viven en Paris y tantos otros que ahora no se me vienen a la memoria, pero estos son los que más tengo presente.

¿Actualmente cómo está conformada la banda? ¿Con ellos salís de gira o se arma un set distinto?

La banda esta conformada por un guitarrista, una percusionista y un acordeonista, son como dos bandas en realidad con las que trabajamos en paralelo porque sucede que salimos de gira por mucho tiempo. Ahora salimos a finales de marzo y terminamos a finales de mayo, en junio tenemos unos conciertos y arranca nuevamente la gira hasta agosto.  Entonces se complica a veces porque hay músicos de Argentina que viven allá y que tienen a sus familias, necesitan volver.  Así que tenemos dos músicos por instrumento, cada uno tiene su reemplazo, en total somos 7 músicos más los técnicos y managers que nos acompañan.

¿Cómo estás viviendo la experiencia de la gira con tantas fechas y lugares por recorrer?

De mi parte es concretar un sueño más, poder sacar un disco y más aún como argentina poder vivir de esto y concretar el sueño de la música es hermoso. Lo vivimos muy felizmente. Si bien es un poco cansador porque dormimos muy poco y tocamos casi todas las noches, tiene un sentido de gratificación muy grande y estoy muy agradecida a la vida por esto.

¿Cómo responde el público del exterior a los sonidos que forman parte de tu proyecto?

Responden de una manera muy emocionante, para nosotros es algo increíble, ir a Alemania, Polonia, Corea y esos lugares en donde la gente ni siquiera entiende tu idioma y conectar desde un lugar muy power y de mucha energía es increíble. Ahí es donde nos damos cuenta que la música puede traspasar cualquier barrera y que tampoco se necesita el idioma que usamos para que las canciones fluyan.

Por ahí pasa que vamos a pueblitos muy chiquitos y nos preguntamos quien va a venir, pero la gente se vuelve loca y lo disfruta mucho, ese tipo de reacciones son muy emocionantes. ♢

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